• Sheila Rojas

Mamás millenial


2020: La era del coronavirus y del despertar consciente de las nuevas generaciones. Aquello que se refleja en empezar a cuestionar nuestros paradigmas, creencias, expectativas y, por supuesto, la forma en que hemos sido criados; desde el hogar hasta el aula. Aquello por lo que también puedes ver en todas las redes sociales un “ni aguantan nada” o “ya todo es violencia”. Y sí, lamentablemente gran parte de las cosas (hábitos, ideas, creencias, formas de relacionarse) con las que han crecido las generaciones que nos anteceden son bastante violentas para nuestros corazones y nuestras mentes, pero entiendo que sea bastante fuerte aceptar que fuiste educado con violencia y que tus padres cometen errores también. No es casualidad estar viviendo en el mundo actual que tenemos, ni todo lo que está pasando a nuestro alrededor. Me he encontrado en el consultorio durante años las mismas historias, las mismas necesidades afectivas, las mismas dinámicas familiares, los mismos patrones, los mismos sentimientos en gente de mi generación, y me atrevo a decir que quizá incluso con mis mismas heridas porque #millenial.


¡Pero las cosas han cambiado! Y mira que bastante. Afortunadamente las ideas que por mucho tiempo nos han encadenado a estas generaciones de millenials y gracias a que ahora ya estamos bastante grandecitos para tomar consciencia de las heridas que han dejado los antiguos métodos, gracias a eso ya van de salida esas costumbres en la crianza y están por convertirse en obsoletas para cambiar la historia de la humanidad. Se avecinan cambios profundos en el sentir de las nuevas generaciones gracias a que actualmente nos encontramos más dispuestos a enfrentarnos a nuestros demonios para lograr una educación más consciente y humana que deje las menos secuelas posibles. Sí, LAS MENOS, han de saber que nuestra condición humana nos pone siempre tan vulnerables a sentirnos lastimados y es demasiado pretencioso pensar que de ahora en adelante todo será color de rosa, que jamás volveremos a sentirnos tristes, insuficientes, abandonados, traicionados, etc. (léase próximamente el tema “Heridas de la infancia” en este mismo blog) Entonces, ¿para qué ejercer una crianza más consciente si de todos modos vamos a joder a nuestros hij@s? Porque somos humanos y en todo momento nos estamos redescubriendo, porque al ser conscientes de nuestras heridas y sanarlas nos permitirá no perpetuar la cadena de patrones que por tantos años hemos repetido de forma transgeneracional.


Por ello, pronostico una oleada de madres, en especial las más jóvenes, mucho más conscientes y despiertas a sus heridas que causaron los métodos aversivos del pasado y están más dispuestas a arreglar esos “mommy/daddy issues” para liberar a sus hij@s de sus propias heridas emocionales, aquellas mediante las que educan, y a su vez sentirse más cómodas en su rol de madres. A continuación, te comparto el perfil de las mamás millenial:

 

- Van a terapia. Hoy en día l@s jóvenes son cada vez más abiertos a ir con el/la psicólog@, cosa que hasta hace algunas décadas era casi tan tabú como decir la palabra con “s” en casa. Esto permitirá cambiar la dinámica familiar desde el entendimiento de sí mism@s para brindar una educación más positiva, basada en el afecto y la disciplina y no en la culpa o la violencia; tanto para hij@s como para madres y padres.

- Se preparan. Al ver los feed de Instagram de muchas de mis colegas que suelen hablar del tema de la educación me doy cuenta que cada vez hay más mujeres preocupadas por desempeñarse mejor como madres. Cosa que antes, además de que no existía esta variedad de opciones en material y profesionales que se dedican a esto, no había suficiente apertura para poder acceder a una formación sobre crianza positiva, pues se creía en este tan mencionado “instinto materno” y se daba por hecho que las madres sabían qué hacer con sus hijos solamente por ser mujeres. ¡Qué cosa tan más equivocada! Sin embargo, la parte bonita es que no tienen ninguna obligación de saber ser madres y está bien aceptar ayuda.


- Tienen un equilibrio entre afecto y autoridad. En el consultorio, durante la orientación a padres y madres que brindaba hace algunos años, me he encontrado con que por lo general, a las madres se les facilita más ser cariñosas, quizá por las características asociadas a la femineidad y por el contrario, tienden a tener dificultad para mantener una autoridad aunque sea mínima, aunque no en todos los casos. Sin embargo, reconocen que es esencial tener una autoridad sana y están abiertas a desarrollar su liderazgo sin sacrificar esa dosis de amor maternal.


- Escuchan a sus hij@s. Las madres millenial deben tener la especial característica de saber escuchar a esos pequeños seres que, aunque estén en formación, también merecen y desean ser escuchados. Ellas saben la importancia de esto porque crecieron con la necesidad de sentirse escuchadas o de que no era importante lo que tenían para decir.


- La crianza no es sólo tarea de ellas. Ha costado generaciones y generaciones entenderlo, pero por fin empieza a ser una realidad aquella en la que entendemos que la mujer no es la única responsable de la crianza y que tampoco es labor de ellas promover que los padres se involucren con l@s hij@s, por eso lo hacen necesario con su propia independencia y haciendo valer su derecho a tener un espacio propio y al esparcimiento, dándoles la oportunidad de ejercer su paternidad.


- Se desarrollan profesionalmente también. Las madres de hoy incursionan en el ámbito laboral tanto como los padres de familia, aunado a que comparten las labores del hogar y la crianza de sus hij@s con sus parejas, lo que les permite realizarse profesionalmente y cumplir sus metas sin renunciar a su maternidad.


- Tienen expectativas más realistas y sanas. Un tema muy importante en la crianza es la exigencia de los padres y madres hacia sus hij@s, pues esto puede ocasionar que crezcan con una necesidad de sentirse aprobados y de no ser suficiente que es muy difícil de llenar. De ahí que muchos de nosotros tengamos problemas de autoestima en la actualidad.


- Se han olvidado de las nalgadas y los castigos. En la crianza es especialmente importante que l@s nin@s aprendan sobre consecuencias, pero que estas no sean en base al castigo o la violencia, ya que lejos de enseñarles a hacerse responsables de sus actos, les enseñará a autocastigarse y sentirse culpables cada vez que hagan algo mal, aún y cuando esto sea sin la intención de dañar. Tus hij@s también deben entender que la violencia no soluciona sus problemas y que no deben aplicarlo tampoco a los demás. Recuerda que la violencia genera tantos estragos psicológicos y emocionales que tiende a reproducirse en el resto de las relaciones y de esa forma estarás siguiendo la fórmula perfecta para criar adultos emocionalmente inestables, aunque sean medianamente funcionales. Sí, no confundamos estos dos términos, una cosa es la funcionalidad, que cualquiera con recursos más o menos aceptables, podría lograr, soportando las experiencias traumáticas sin necesidad de disociarse, en términos sencillos, sin volverse loc@ pues, ya que sólo una parte más mínima llega a desarrollar padecimientos psiquiátricos realmente graves a causa de esto; a diferencia de la estabilidad emocional y la capacidad de establecer relaciones sanas, lo cual es muy carente hoy en día. Si no, mira a tu alrededor y cuenta las relaciones tóxicas que puedes observar, ¿la tuya es una de ellas?


- Educan en la equidad y la aceptación. Aunque sea difícil de creer, las madres de ahora estarán más abiertas a educar en la equidad de género y aceptar más fácilmente a sus hij@s homosexuales, lo que disminuirá notablemente la probabilidad de que sufran por situaciones innecesarias dentro del núcleo familiar, así como también les da la oportunidad de crecer en un ambiente más amigable en donde no se sientan discriminados y puedan ser ell@s mism@s.


Hacer el cambio está en tod@s nosotr@s, pero es mucho más poderoso si empezamos desde el entorno familiar a cambiar los viejos métodos de crianza, modificando creencias y educando niños emocionalmente más sanos. Es nuestra responsabilidad romper la cadena y encargarnos de que las futuras generaciones no vivan siendo personas dependientes de sus parejas, siendo abusad@s física y emocionalmente, que sean violent@s, disminuyendo en la medida de lo posible la incidencia en problemas de salud mental tales como la ansiedad y la depresión. Brindo porque las nuevas generaciones vivan más felices, libres e independientes.


Y tú, ¿te identificas con este perfil?, ¿eres una mamá millenial?


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