• Sheila Rojas

¿Qué hace un/a psicólog@?


Hace tiempo, cuando aún era estudiante (hace no tanto tiempo), charlaba con una amiga y colega sobre la idea que tienen las personas acerca de la función que desempeña el psicólogo clínico y llegamos a la conclusión de que, efectivamente, la gente no sabe a qué nos dedicamos. Una de las profesiones de las que menos se tiene conocimiento es la del psicólogo; muchos creen que sólo dan “consejos”, otros ni siquiera tienen una breve idea de lo que hacen, o bien, la que tienen está bastante alejada de la realidad.

He escuchado a muchas personas que dicen que sólo vienen con nosotros para desahogarse, o porque necesitan a alguien que los escuche, pero, decir que solamente escuchan a las personas es algo muy simple, pues, no pagas todo ese dinero por algo que podría hacer tu mejor amigo, ¿o sí? Aún y cuando así fuera, te puedo decir que las personas a las que te acerques para simplemente desahogarte no siempre están dispuestas a escuchar (si, incluso tu mejor amigo) y que además, no siempre darán los mejores consejos, si no en muchas ocasiones, solamente dirán lo que esperas escuchar, cosa que no siempre es lo mejor o más conveniente. Por ello, aquí te cuento exactamente lo que hacemos y en qué te podemos ayudar cuando acudes al psicólogo.

Orienta o asesora. Seguro que tienes dudas acerca de si tomar ese trabajo que te están ofreciendo, o te gustaría saber si la pareja que tienes actualmente es la correcta, saber cómo lidiar con ese familiar o  compañero de trabajo molesto, o bien, solicitar asesoría para ayudar a alguien más, entre algunas otras cosas que si bien, no parecen ser motivo por el cual irte a recostar al diván de un terapeuta. Sin embargo, alguna breve charla con algún terapeuta te vendría bien para aclarar tus ideas y tomar una decisión o saber qué hacer ante determinada situación.

Previene. ¡Sí, lo sé! Es difícil que nos pueda entrar en la cabeza el hecho de pagar por algo que aún no ha sucedido o que todavía no necesitamos. Pero déjame te cuento que muchas veces suceden cosas que fácilmente pudiéramos haber prevenido para ahorrarnos unas cuantas lágrimas, tirones de cabello, raspones, tropiezos, etc. La mejor manera de tener una buena salud tanto mental como física siempre es la prevención. Desafortunadamente, nos enseñan a ir al doctor hasta cuando ya estamos a punto del colapso, o al psicólogo cuando estamos al borde del suicidio. Recurre a la labor preventiva que un terapeuta te puede ofrecer cuando tengas dudas o necesites una orientación breve, pues muchas veces esto ni siquiera requiere de un seguimiento durante largos meses, sino solamente un pequeño “ajuste de tuercas”.

Evalúa. Si bien, algunas cosas parecen ser tan relativas e intangibles que no se pueden observar, pero si medir. Por esta razón, en algunas ocasiones se necesita hacer una evaluación de tus capacidades o sintomatología para comprobar planteamientos o diagnósticos. Recuerda que “papelito habla” y Juanita, la maestra de la escuela, no te creería si le dices que tu hijo no es chiflado, sino que sufre de hiperactividad y por eso no hace las tareas y se la pasa corriendo por el salón todo el día, sino le llevas pruebas donde un profesional lo avale. 

Interviene. A lo que los mortales llaman “consejos”, nosotros le llamamos intervención. Realmente dar un simple consejo es un tanto limitante; una intervención es bastante más completa que una opinión subjetiva de alguien que, posiblemente, ni siquiera ha pasado por la misma situación. Para dar un consejo necesitas haberlo vivido para que no sean habladurías, e incluso, el consejo que te sirvió a ti tal vez no le sirva a esa otra persona, ya sea porque las condiciones son diferentes, porque no se tienen los mismos recursos o la capacidad de hacerlo. Por ello, los psicólogos no necesitan haber pasado por todas las circunstancias posibles de la vida o haber tenido todos los trastornos mentales propuestos en un manual diagnóstico para darte consejos sobre qué hacer. Nos servimos de la observación y el entrenamiento que tenemos para ver cosas que no todos tienen la capacidad de ver para ayudarte a hacer un cambio y no solamente darte un consejo que no vas a seguir. O dime, ¿cuántas veces sigues los consejos que te dan tus padres, abuelos, amigos, maestros, etc.? ¡Exacto! Es por eso que no son tan efectivos. Igual a veces tampoco vas a escuchar a tu terapeuta, pero esa es otra historia de la cual después te hablaré. 

Educa. Hay veces que necesitamos conocer más a fondo acerca de un tema específico para tomar decisiones o saber qué hacer ante diferentes situaciones de la vida. Es aquí donde el terapeuta, al igual que el maestro, tiene la labor de educar en temas relacionados al ámbito psicológico o emocional.

Si alguno de estos servicios se acomoda a tus necesidades y en este momento necesitas de alguien que te lo provea, te invito a que me contactes para agendar una cita y poder brindarte una atención más personalizada.

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