• Sheila Rojas

Relaciones tormentosas: Cuando terminar una relación de pareja


Muchos de nosotros hemos pasado por relaciones tormentosas en las que es difícil vislumbrar si es posible rescatarla o solamente caminará lentamente hacia un precipicio del cual no hay retorno. Así, nos sumergimos en una espiral de inestabilidad en la que las rupturas y regresos fortuitos son el pan de cada día, ¿te parece familiar esto? Nos acostumbramos tanto a esta dinámica que hay un momento en el que parecemos sentarnos cómodamente en el sillón de la indecisión y la zona de confort a admirar plácidamente la próxima función de despedida, la cual irónicamente, no será la última.


Llega un momento en que todo en la relación es monotonía, predominan los momentos malos y las discusiones por temas sin importancia parecen nunca terminar. Este es el momento en que tienes que replantearte si estás en el camino correcto o es hora de salir de tu zona de confort. Sin embargo, a veces cegados por la rutina (que aunque la odiemos, es difícil deshacernos de ella) y el miedo a lo nuevo, tendemos a quedarnos en el sillón de la comodidad del que te hablé antes. El miedo a sentir el dolor de la ruptura y la soledad es más aterrorizante que el dolor de quedarte a expensas de un gran costo emocional, osea que, por más que quieras evitarte esto y a pesar de todos tus esfuerzos por hacerlo, a fin de cuentas terminas por sufrir. 


“Hacia hasta lo imposible para que no me dejaran, para que no me doliera… y siempre me daba el mismo resultado”


Quedarte bajo esta rutina fragmenta tanto la relación que el único fin inminente de esto es la ruptura definitiva (si, por más que te empeñaste en evitarla y de todos modos no te ahorraste las lágrimas) y uno termina tan desgastado de esto que ya no quedan ganas de volver a intentarlo; con la sensación y el temor de que todo va a ser igual. Es de humanos aceptar que por más intentos a veces las cosas no se van a solucionar, ya sea porque ambos tienen posturas muy contrarias y no están dispuestos a ceder, o bien, porque simplemente alguno de los dos en el fondo no quiere hacerlo, o peor aún, pensamos que amamos cuando solamente nos encontramos atrapados en la dependencia emocional, lo cual nos causa ese temor a terminar y estar solos. Estas son algunos de las señales que te pueden indicar que debes buscar a un terapeuta de pareja, o bien, cerrar el ciclo de algo que alguna vez fue:


- Te entristeces o lloras más en comparación con la proporción del tiempo en el que te sientes feliz. 

- Has terminado rogándole o chantajeando a tu pareja después de una ruptura para que no termine de forma definitiva la relación. 

- Han hablado seriamente sobre terminar la relación. 

- Tienes una dulce reconciliación con tu pareja después de una discusión o de haber terminado, lo cual fomenta el mantenimiento de esta dinámica. 

- Te sientes estresado, abrumado o confundido sobre el futuro de tu relación. 

- Cuando discuten nunca pueden llegar a acuerdos y no se resuelve el conflicto.

Por ello, es a veces indispensable un: “Te quiero, pero me quiero más a mí”. Sé cómo te sientes, sé que no te van bien los duelos, pero también sé que eres fuerte, que podrás soportarlo y que mereces algo mejor. No un amor a medias, sino uno entero.


La terapia de pareja te puede ayudar a resolver conflictos en tu relación o a detectar esos aspectos que mantienen la inestabilidad y disfuncionalidad en la misma, sin embargo, también puede suceder que les ayude a aclarar a los dos que es lo que quieren para ambos, y eso no descarta una ruptura. El espacio de la terapia facilita el proceso de aceptación, creando un ambiente en el que se contienen y digieren todas esas emociones o temores. Si estás dispuesto (a) a hacer cambios en la forma en que se aman, comunican e interactúan para sostener la relación, contacta a un terapeuta de pareja, pero ten en mente cualquiera de las posibilidades para que no te lleves una decepción, ya que esto no lo determina el terapeuta, si no que depende de ambos y si alguno se encuentra seguro de ya no querer continuar o no está dispuesto a cooperar con la recuperación de la relación, lo mejor es ayudarle al otro a que pueda dejar ir. Más adelante te hablaré más a fondo acerca de la terapia de pareja.


Que no se te olvide que cerrar ciclos es parte de nuestra vida y algo completamente normal, la gran mayoría de tus parejas no se quedarán para siempre en tu vida (y no sería sano para nadie tener a tu ex conviviendo con tu actual pareja o conquista), así que pierde el miedo a cerrar ciclos y decide cómo es que quieres hacerlo; esto siempre implica un dolor emocional que no vas a poder evitar, pero esto no significa que siempre será así. Vas a adaptarte a la pérdida tan pronto como empieces a procurarte a ti mismo (a), a perdonarte, sentir tus emociones (a veces desagradables) y a permitirte vivir tus relaciones de pareja de una forma diferente sin tener que estar anclado al dolor. Si quieres aprender cómo sobrevivir a una separación espera el próximo tema en el que te hablaré de algunas pautas para la recuperación.

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